MERCADO NEGRO: Lo que cuesta hoy sobrevivir en Venezuela

ConcienciaEsNoticias/Francia Lara/Twitter: @francialaraconc

Los que ya tenemos unos cuantos años más que los muchachos de la resistencia, recordamos cuando nuestros padres nos hablaban de la URSS, de Cuba, de la cortina de hierro, del muro de Berlín, en fin del comunismo y de cómo los habitantes de esas naciones habían terminado recurriendo al mercado negro para satisfacer algunas necesidades básicas o todas sus necesidades, ya que sus gobiernos habían ahogado la economía de sus países, “ahora todo era del pueblo, pero manejado por el Estado todopoderoso”, el resultado la escasez de bienes y servicios, desabastecimiento, inflación, hambrunas, emigraciones obligadas y; la aparición del mercado negro.

Mercado negro o economía subterránea es el término utilizado para describir la venta clandestina e ilegal de bienes, productos o servicios, violando la fijación de precios o el racionamiento impuesto por el gobierno o las empresas.  Es hoy por hoy, un generador de ingresos y de empleos informales en el país.

En Venezuela existe una enorme escasez de todo, pero en el mercado negro se puede conseguir casi de todo, eso sí a precios impagables por la mayoría pauperizada de la ciudadanía.

Ya no es que el mercado negro lo manejen los buhoneros; no, ahora los comerciantes formalizados se han unido al comercio ilegal de servicios y bienes para poder mantener abiertos sus negocios.  Aquello de control de precios, murió con el “galáctico”.  El nuevo dueño de Miraflores, entendió que debía dejar hacer a los comerciantes cualquier cosa, para que por lo menos se paliara en algo la escasez de TODO.  Aunque por allí amenazó con una lista de 50 bienes y servicios que serían controlados “de común acuerdo con el fabricante”, veremos en que para eso, a ver si lo pueden implementar, y sí no desaparecen los 50 artículos del mercado “legal” y reaparecen en el mercado negro.

Repuestos automotrices, un verdadero calvario

Hoy  (antes del último aumento salarial, que entrará en vigencia a partir del 1° de septiembre de 2017) para la mayoría de los venezolanos mantener su vehículo en buen estado, se ha hecho casi imposible; una batería está por encima de los 200 mil bolívares y hay que hacer la mamá de las colas para comprarla en la Duncan; un inyector pasa los 250 mil bolívares y un vehículo necesita 4; una bobina pasa fácil los 600 mil bolívares, y se necesitan 4; un caucho rin 15 se consigue en el orden de los 300 mil; por hablar de algunos repuestos; no mencionaremos la mano de obra y de si el carro necesita un trabajo especial como hacerle el motor, ya estaríamos hablando de 4 a 5 millones de bolívares; suena hasta grosero.

Generalmente, no se consiguen dichos repuestos en los comercios de costumbre, por lo que el mismo dueño te refiere a un empleado que por arte de magia tiene el repuesto “nuevo o usado” o te refiere a un amigo que lo trajo de otro país y si necesitas el repuesto debes caer en el juego del mercado negro.  Al final los estacionamientos de las casas y edificios , como las calles están llenos de carros dañados, los cuales están convirtiéndose en chatarras.

Artículos de aseo y cuidado personal

Adquirir un desodorante estaba (porque mientras escribo este artículo ya deben estar subiendo todos los precios, por aquello del aumento salarial)  alrededor de 11 a 14 mil bolívares, los de marcas reconocidas, porque si se compra uno tapa amarilla estaba entre 5 a 8 mil y viene acompañado del consabido VIOLIN.  El jabón de olor cuando se consigue está por los 2 mil bolos.  La pasta de diente de mala calidad andaba por los 8 mil bolivaritos.  Las toallas sanitarias anchilargas o las de uso diario, chiquiticas, estaban carísimas, obligando a las damas a usar una por día, lo que incrementa las infecciones vaginales y; óvulos vaginales y antibióticos “no hay”.

Los tintes para el cabello, están por las nubes y debes usar el que se consiga, así no sea el color o la marca que acostumbrabas.  No me meteré con los demás productos de belleza femenina, como pinturas de uñas, keratinas, cremas, talcos y perfumes.  Las venezolanas tan acostumbradas a lucir bellas, ahora andamos con las piernas y las axilas peludas,  pues hasta conseguir una afeitadora es un lujo; el cabello mal cuidado y oliendo a mono, que digo mono, a orangután remojado.

Ropa, zapatos y útiles escolares

Esto resulta otra tragedia, da lastima ver a tantas personas con la ropa, zapatos y uniformes desgastados, roídos por el paso del tiempo.  Cualquier cosa que quieras cuesta miles de bolívares y marca “made in China”, es decir “quita y pon”.  Ahora debes recurrir a comprar ropa y zapatos usados.  En cuanto a los uniformes, confieso que no sé los precios, desde hace dos años que mi hija usa el mismo; los zapatos los llevamos al árabe para que los repare.  Pero, seguro que están por el cielo los precios.  La lista de  útiles escolares va desde 200 mil a un millón de bolívares.  Un verdadero horror, que se multiplica en la medidas que se tenga más de un hijo.  En la mayoría de los negocios ya no te dan facturas, pues los vivos no quieren dejar constancia del precio de las mercancías.

Servicios públicos

El servicio de agua potable, llega cuando quiere el ente competente, una vez a la semana, una vez al mes o simplemente no llega nunca.  Cuando sale algo de agua por las tuberías, llega generalmente marrón y hedionda, por lo que hay que comprar botellones de agua mineral a 2 mis bolívares cada uno, eso costaba hace unos días, antes del cacareado aumento, los menos afortunados deben comprar cisternas de agua.

La electricidad se va a cada rato, llueva o haga un sol radiante, los equipos eléctricos se dañan, los bombillos se queman (cuestan entre 7 mil a 30 mil dependiendo del tamaño, marca y características) por lo que la mayoría de los hogares están a oscuras.  Las tarifas eléctricas han aumentado una barbaridad.

El gas domestico, ya no llega a tu casa, debes andar como un judío errante, con la bombona encaramada en el lomo a ver si tienes suerte y te la recargan, si vas al llenadero de PDVSA gas, antes te la vendían (la de 18 kilos en mil bolos; ahora están los militares y los camioneros tienen que venderlas al precio “justo”, esto es a 250,00 bolívares) pero solo venden 10 bombonas por camión, por lo que terminas haciendo una cola de hasta 9 horas, debes arrecharte con los camioneros, con los militares y con todo el que se atraviese para poder tener lo que “es de todos”.  Si quieres que te la lleven a la casa, los buhoneros del gas te cobran entre 5 mil a 15 mil, dependiendo de si el vendedor es de una empresa o  freelance, éstos cobran más caro.

Los alimentos

Bueno aquí sí que llegamos al llegadero del mercado negro, en los supermercado no hay los productos tradicionales a los cuales estábamos acostumbrados, pero en cualquier calle los ofrecen a precios de “Susto”, harina pan a 18 mil, arroz a 17 mil, crema de dientes colgate, 20 mil, desodorante, harina de trigo, café, aceite comestible, espagueti, caraotas, salsa de tomate, huevos el cartón va desde 25 a 30 mil dependiendo de si a la gallina le hicieron cesárea o no.  El pan te lo venden en cualquier calle pero no en las panaderías.

Medicamentos

Esto es otro calvario, que te lleva directo al infierno, las farmacias ya no venden medicamentos, tu entras a un local de esos y entras a otra dimensión.  Allí venden de todo, menos medicamentos; puedes conseguir cuadernos, lápices, borradores, alimentos, chucherías, bolsos, artículos de limpieza, etc.; pero no conseguirás antibióticos, antiflamatorios, antihelmíticos, antidepresivos, medicamentos para enfermedades crónicas, insumos médicos.

Si por casualidad consigues algo de lo que buscas, el precio es tan alto que te debates en comprar el medicamento o comprar comida.  Ojo, los buhoneros si cuentan con los medicamentos para revender; además los puedes conseguir en las cárceles venezolanas las cuales están dotadas de TODO.  Ellos los presos, perdón los privados de libertad, están abastecido de todo lo que no tenemos los que estamos afuera.

Total que en Venezuela,” sino te agarra el chingo, te agarra el sin nariz”.  Terminas comprando en el mercado negro para sobrevivir.

 

 

 

Comentarios: