La dramática historia de los niños que “trabajan” en la calle para poder comer

  • La Unicef planea abordar a los niños y familias en situación de calle. Los municipios Iribarren y Palavecino son algunos de los 10 sectores pilotos en el país 

 Cada día más niños y niñas piden dinero o limpian vidrios de los vehículos con el riesgo que supone estar en la vía cuando apenas empieza la vida. A raíz de la crisis económica se ha incrementado su presencia, incluso casos de familias completas en busca de dinero para comprar algo de comida y no saciar el hambre con la basura de la calle. Luisneiber vive esa realidad con apenas 10 años, incluso los domingos se apuesta en la avenida Venezuela, a la altura de la Flor de Venezuela, para pedir o limpiar vidrios “porque si no lo hago no como”, comenta mientras su hermana Luzmary de 16 años con su hijo en brazos de apenas 11 meses, recibe dinero a los conductores.

Su bebé tiene dermatitis y le indicaron antibióticos pero no los consigo, comenta. “Algunas veces reúno 6.000 o 10.000 bolívares”, dice Luisneiber, le acompañan en la calle sus tres hermanas y su mamá quien también pide, mientras en su casa la hermana de 14 años cuida a cuatro hermanos más, con edades entre tres y siete años. “Antes vendíamos tostones en la casa pero no nos alcanzaba para comprar comida”, dijo.

Las calles están repletas de historias similares, que suenan irónicas en un país rico, en donde el fallecido presidente Hugo Chávez dijo: “Los niños no pueden ser de la calle, deben ser de la patria, de la escuela, del juego, del deporte, de la vida, de la felicidad”. Y otra no menos elocuente: “En Venezuela, más pronto que tarde, no habrá un solo niño en la calle, ni un indigente, ninguna familia abandonada. ¡Eso debe ser objetivo supremo de nuestra Revolución!” irónicamente en los últimos años todo lo anterior ha incrementado exponencialmente. La Unicef y los consejos de protección abordarán a los niños y su familia en situación de calle. Iribarren y Palavecino son parte de los 10 municipios pilotos en el país. Sin embargo, es un problema de Estado.

 

El Informador

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