“El diálogo dominicano fue un piano merengue”

Para el actor y dramaturgo Javier Vidal, el teatro venezolano se ha convertido en un modelo de resistencia digno de imitar

—¿Vive Venezuela el teatro pánico de Fernando Arrabal o el de August Strindberg?

—¿Supera la realidad a la ficción?

—Venezuela es una ficción insuperable.

—¿Superaron sus hijos a sus padres?

—Siempre: Jany Josette.

—Aparte de la taquilla, ¿el feedback ideal?

—Cuando te abordan en la esquina de Cipreses y te dicen: ”Usted me cambió la vida cuando lo vi enActos indecentes… el play de Moisés Kaufman, aclaro para legos.

—¿Se ha autocensurado haciendo teatro?

—¡Jamás! El teatro es libre y civilizado.

—¿Censuraría al régimen?

—No soy Torquemada. Al régimen se le censura con el voto.

—¿El teatro del régimen?

—El régimen no tiene teatro, tiene un burdel en Miraflores.

—¿El del Frente Amplio por Venezuela?

—Parece más bien un convento de monjas. No sabemos qué coño hacen tras el claustro impenetrable.

—Según el régimen, ¿la crisis humanitaria denunciada es puro montaje?

—El régimen vive en una bacanal de drogas, mentiras y la más vil de las corrupciones: el hambre del pueblo.

—¿Fue teatro el diálogo?

—El teatro es diálogo, nunca conversación. Y el diálogo dominicano, un piano merengue.

—¿La trama de Conatel?

—Terror gótico.

—¿El drama del Parlamento?

—Repetir el primer acto en el desenlace final.

—¿Una escenografía para la constituyente?

—De cartón piedra con ciclorama de un trompe-l’oeil con los dragones de Game of Throneslanzando fuego de sus fauces.

—¿Aceptaría integrar la directiva del Sistema de Orquestas?

—Un sí redondo solo por escuchar atentamente las exposiciones académicas de miss Delcy sobre las fugas de Bach y los pizzicatos de las polcas de los hermanitos Strauss en el proceso bolivariano de la revolución musical.

—¿Un dramaturgo revolucionario? ­

—El dramaturgo es culto y civilizado. En revolución, aparte de los rebuznos públicos, una estepa de barbarie.

—¿Montaría una obra sobre el carnet de la patria o las CLAP?

—Estoy en eso. Atentos.

—¿Volvería a desnudarse como lo hizo en Cangrejo I?

—Un poco de pudicia, por favor. “Juventud, divino tesoro”.

—¿Qué es más censurable, el desnudo corporal o vestir a un niño de “comandante”?

—Vestir a un niño de comandante es pornográfico. El desnudo corporal es belleza, arte, erotismo.

—¿Una obra acorde con el discreto encanto de la boliburguesía?

—Me voy con Moliere: El burgués gentilhombre. ­

—¿Otra con las cadenas presidenciales?

—“¿Vas a seguir, Abigaíl?”

—¿Le han jalado las orejas en la TV? ­

— Las orejas, la nariz, los brazos…

—¿Un personaje y personalidad a la vez?

—Vanessa Senior… la que me provocó el infarto (carcajadas).

—¿Un personaje en busca de autor?

—Carles Puigdemont y el coro de impresentables soberanistas catalanes.

—¿Es la situación digna de Bertolt Brecht o de Konstantin Stanislavski?

—Ni “sí mágico” de Konstantin ni extrañamiento del viejo Bertolt. El Esperpento de Don Ramón María de Valle-Inclán y Montenegro renace en Venezuela con sus espejos cóncavos convexos deformantes.

—¿Ionesco o Beckett?

—Beckett… seguimos esperando a Godot.

—¿El absurdo nacional?

—La abstención.

—¿Cómo romper la cuarta pared de este gobierno?

—Subiendo el público al escenario y convertirnos en protagonistas una vez desplazado a los malos cómicos de esta mojiganga que tú llamas gobierno.

—¿Un sector ávido de apuntador?

—Aparte de Maduro con el libreto de los Castro, solo queda Rodríguez Zapatero, apuntado por los hermanitos Rodríguez (risas). ¡El galimatías perfecto!

—¿Son los directores artísticos otros dictadores?

—Somos jerárquicos, jamás dictadores.

—Crítico sempiterno, ¿una autocrítica?

—Mi autocontrol.

—De los cincuenta personajes interpretados, ¿con cuál se identifica más?

—Son más de cincuenta y me identifico con los raros: Richard Roward (alter ego de James Joyce enExiliados), el Reverón de Cabrujas, el Wilde de Kaufman y mi Diógenes con sus camisas voladoras… ¡y ya!

—¿Un teatro dentro de su vida?

—Mi vida es puro teatro.

—¿Un título?

—La inmoderada vida de un exótico forastero.

—¿Le han pagado lo que realmente vale su trabajo?

—Jamás será bien pagado un artista. ¡Jamás! Somos impagables.

—¿Emigrarará?

—Ya lo hicieron mis padres por mí hace 63 years ago. Ahora tocará a mis hijos.

—¿Un teatro latinoamericano para imitar?

—Por imitar, escogería el modelo alemán. Para Latinoamérica, que nos imiten a nosotros que somos modelo de resistencia.

—¿Un teatro de operaciones (TO) para la FAN?

—¿TO3? ¿En el Tocuyo? ¿Por aquello de Falcón? Estoy muy lejos de la Academia de West Point. Paso y gano.

—¿El próximo drama de la oposición?

—Los culpables de un deicidio.

—¿Un título para el soberano?

—No Exit… por Jean Paul Sartre.

—¿Un desenlace para “la revolución”? ­

—Fin de partie, Final de partida, de nuevo don Samuel Beckett.

—¿En cuál capítulo va esta tragicomedia?

—Son cinco. Vamos por el tercer acto empantanados en el nudo.

—¿Un prólogo?

—Loa al supremo insepulto… con música de retreta militar.

—¿El epílogo?

— La esperanza dejó de ser verde… oliva.

—¿Imagina el final de las presidenciales?

—No frecuento oráculos, pero puedo imaginarme a una dictadura derrotada, en las peores condiciones electorales habidas, porque el país decidió luchar civilmente, salir a votar y no enchinchorrarse en un domingo de tuits e instastories. Pinochet salió con votos.

—¿Un género para esta votación?

—¿Qué tal un transgénero?

—¿Qué pasaría en Venezuela si el régimen también interviniese los guiones teatrales? ­

—Eclipse total.

El Nacional

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